Un hombre honrado

Título: Un hombre honrado
Vivir a lo grande de los bienes gananciales nunca fue su objetivo, había sido una enamorada fiel hasta hoy, me confesó entre lágrimas mientras yacíamos exhaustos y desnudos. Tras meses de aburrida vigilancia, aquella tarde le había desvelado el encargo de su millonario marido, y tras la desconfianza e incredulidad, llegó la rabia que dio paso al sexo salvaje. Me vestí contemplando su joven y hermoso cuerpo. Después, le disparé a quemarropa y salí del hotel. El viejo me pagaba por saber si ella tenía un amante, cierto, pero también por matarla si lo descubría, y yo era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad.

Un hombre honrado

Título: Un hombre honrado
Vivir a lo grande de los bienes gananciales nunca fue su objetivo, había sido una enamorada fiel hasta hoy, me confesó entre lágrimas mientras yacíamos exhaustos y desnudos. Tras meses de aburrida vigilancia, aquella tarde le había desvelado el encargo de su millonario marido, y tras la desconfianza e incredulidad, llegó la rabia que dio paso al sexo salvaje. Me vestí contemplando su joven y hermoso cuerpo. Después, le disparé a quemarropa y salí del hotel. El viejo me pagaba por saber si ella tenía un amante, cierto, pero también por matarla si lo descubría, y yo era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad.

FORTUNA

¿Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar? Por un momento la pregunta cruzó por mi mente, pero como capitán de un barco esclavista, cuya fortuna depende de los caprichos de los dioses del mar, pensé que éstos me compensaban por mis últimos reveses, con aquella espléndida pareja que, encadenados, desnudos y mudos, aguardaban en la playa donde recalamos. Hoy, diez días después, tras haber soportado los aullidos enloquecidos de agonía de mi tripulación y antes de volarme la cabeza con la última bala, que he reservado para el momento en que la puerta ceda al fin, he aprendido algo: los dioses no tienen piedad, tienen hambre.

UN HOMBRE HONRADO

Vivir a lo grande de los bienes gananciales nunca fue su objetivo, había sido una enamorada fiel hasta hoy, me confesó entre lágrimas mientras yacíamos exhaustos y desnudos. Tras meses de aburrida vigilancia, aquella tarde le había desvelado el encargo de su millonario marido, y tras la desconfianza e incredulidad, llegó la rabia que dio paso al sexo salvaje. Me vestí contemplando su joven y hermoso cuerpo. Después, le disparé a quemarropa y salí del hotel. El viejo me pagaba por saber si ella tenía un amante, cierto, pero también por matarla si lo descubría, y yo era de los pocos detectives honrados que quedaban en la ciudad.

 

Pasaje

Las besa con suma conciencia para no equivocarse. Ellas son su pasaporte, su plan de huida, el pasaje solo de ida que le sacará por fin de ésta vida de renuncias y fracasos, de dolor y de angustia. Con el mejor traje que le queda, acicalado como los domingos cuando era niño y el futuro aún una eterna promesa de horizontes infinitos, que con el tiempo fueron cerrándose uno a uno hasta dejarlo encerrado en este pozo oscuro y profundo. Con sonrisa triste, muerde el cañón y piensa cuál de las seis balas será al final la que le salve.

El Cumpleaños

EL CUMPLEAÑOS
Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado. Apenas puede contener la emoción, papá se lo ha prometido y papá siempre cumple sus promesas. Como cada cumpleaños, escogerá el vestido más maravilloso de la tienda y luego irán de la mano hasta el carrito de la plaza, donde ella, tras muchos titubeos, se decidirá otra vez por el cucurucho de chocolate. Y de vuelta a casa, escuchará con una enorme e inocente sonrisa como su padre le susurra al oído que ella siempre será su princesa, repitiendo el ritual de los últimos cincuenta años, aunque cada año de los ojos de él escapen más lágrimas rebeldes.